El golpe de Goldman Sachs que falló en los Estados Unidos, casi ha alcanzado el éxito en Europa — un rescate permanente, irrevocable e incuestionable para los bancos garantizado por los contribuyentes.
En septiembre de 2008, Henry Paulson, ex Director Ejecutivo de Goldman Sachs, logró obtener con amenazas un plan de rescate bancario por 700.000 millones de dólares por parte del Congreso. Pero para lograrlo, tuvo que ponerse de rodillas y amenazar con el colapso de todo el sistema financiero mundial y la imposición de la ley marcial, y el rescate fue un asunto de una sola vez. La súplica de Paulson por un fondo de rescate permanente —el Troubled Asset Relief Program (Programa de Alivio para Activos en Problemas) o TARP por sus siglas en inglés— tuvo oposición en el Congreso y finalmente rechazada.
Tres décadas atrás Finlandia tiene un sistema educativo que va mal, miran a su alrededor y dicen: “¿qué vamos a hacer al respecto?, tenemos que replantear todo”.
Cenk Uygur y Ana Kasparian hablan sobre el revolucionario sistema educativo que Finlandia ha establecido y el resultado de aquel en la educación de sus niños.
Alguna vez la oveja negra de las altas finanzas, los bancos de carácter público pueden tranquilizar a los depositantes sobre la seguridad de sus ahorros, y pueden ayudar a mantener un enfoque en la inversión productiva en un mundo en el que la regulación financiera eficaz sigue siendo más una aspiración que una realidad.
La banca pública es un concepto relativamente desconocido en los Estados Unidos. Sólo un estado —Dakota del Norte— posee su propio banco. Dakota del Norte es también el único estado que evadió la crisis crediticia de 2008, luciendo desde entonces un superávit presupuestal todos los años; pero los escépticos descartan esto como casualidad u otros factores. La percepción común es que los burócratas son malos empresarios. Para determinar si los bancos públicos son activos o pasivos, tenemos que mirar más lejos.
Publicado el 16 de diciembre de 2011 por Ellen Brown
La campaña para ‘mover su dinero’ ha generado una oleada de apoyo. Para lograr un mayor impacto podría ser ‘movamos nuestro dinero’ — mover los ingresos del gobierno local por fuera de los bancos de Wall Street, hacia nuestros propios bancos de propiedad pública.
Occupy Wall Street ha sido tanto criticado como aplaudido por no apoyar ninguna plataforma oficial. Pero existen plataformas no oficiales, incluyendo una titulada la Declaración del 99% que aboga por una ‘Asamblea General Nacional’ convocada para el 4 de julio de 2012 en Filadelfia. La Declaración del 99% busca de todo, desde frenar al estado corporativo, pasando por ponerle fin a la Fed, hasta eliminar la censura de Internet. Pero ninguna de estas exigencias parece ir al corazón de lo que impulsó a los ocupantes a acampar en Wall Street en primer lugar: un sistema bancario corrupto que sirve al 1% a expensas del 99%. Para corregir esto, necesitamos un sistema bancario que le sirva al 99%.
Publicado el 12 de noviembre de 2011 por Ellen Brown
Henry Ford dijo, «Está bien que la gente de la nación no entienda nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo hicieran, creo que habría una revolución antes de mañana en la mañana».
Estamos empezando a entender, y Ocupa Wall Street parece el principio de la revolución.
Colombia está viviendo una burbuja inmobiliaria que, según mis cálculos avalados en cero experiencia, explotará en el año 2016. Así como la oronda España de 2006, que se ufanaba de su 4% de crecimiento en el PIB frente al anémico 2% de la Unión Europea de la que hace parte. Así como esa España de ahora, con su casi 25% de desempleo.
La burbuja española, con sus proyectos inmobiliarios de casas de recreo de alemanes e ingleses, dinero que entró casi tan rápido como salió a latinoamérica en una segunda conquista de bancos, medios de comunicación y algunas obras de infraestructura.
Colombia no es la excepción y, su notorio crecimiento de los últimos tiempos, jalonado por la minería y su calificación de país con grado de inversión, han hecho que una parte del dinero europeo (digamos mejor del mundo), se refugie en sus tasas del 4.5%, mucho mejores que las cercanas a 0% ofrecidas por los Estados Unidos, actor al que llamamos a escena ahora. Un peso colombiano revaluado frente al dólar, con la promesa de mantener la tasa de cambio estable, garantizan un buen refugio por algunos años.
Para el final del siglo XX, la ciencia había llegado de nuevo a una etapa de desarrollo donde la abundancia para todos parecía estar al alcance. Buckminster Fuller dijo en 1980:
Hemos sido bendecidos con tecnología que hubiera sido indescriptible para nuestros ancestros. Tenemos los recursos y el conocimiento para alimentar a todos, vestir a todos y dar a cada persona en la Tierra una oportunidad. Ahora sabemos lo que nunca antes hubiéramos podido saber: que ahora existe la posibilidad de que toda la humanidad viva dignamente en este planeta. Ya sea la Utopía o el Armagedón, será una carrera de relevos con un resultado incierto hasta el último momento.
Extracto de Telaraña de Deuda, Capítulo 35, Pasando de la Escasez a la Abundancia Tecnicolor, p. 377
Henry C. K. Liu distingue a los dos sistemas de la siguiente manera: un banco nacional trabaja para la nación y su pueblo. Un banco central trabaja para el sector privado financiero internacional. Escribe:
Un banco nacional no busca la independencia del Gobierno. La independencia de los bancos centrales es un eufemismo para una transición de la lealtad institucional al servicio del bienestar económico nacional, hacia la lealtad institucional para el buen funcionamiento de una arquitectura financiera mundial. [...] Eso significa en la actualidad, el sacrificio de las economías locales en la cadena alimenticia financiera, que nutre al emisor de los dólares estadounidenses. Es el aspecto monetario de los efectos depredadores de la globalización. Read more…
Ellen Hodgson Brown podría haber hecho lo imposible. Escribió un libro sobre el tema más pasmoso del mundo: el dinero, de dónde viene y cómo se manipula; y lo hizo legible, atractivo, incluso lleno de suspenso. Telaraña de Deuda, es un libro que no se puede soltar hasta el final; explica el origen de la Reserva Federal, el funcionamiento de nuestra oferta monetaria, la especulación de la moneda, los flujos de capital y, el resto. Mientras usted lo lee, su interés crece como un paquete de bonos de Wall Street… El único inconveniente, excusando la jerga de las finanzas, es una pérdida de la inocencia. Una vez que la realidad destructiva del sistema monetario contemporáneo es comprendida, ya no existe excusa alguna para la apatía.