Publicado el 24 de febrero de 2013 por Ellen Brown
La flexibilización cuantitativa (QE por sus siglas en inglés) supuestamente estimula la economía mediante la adición de dinero a la oferta monetaria, incrementando la demanda. Pero, hasta ahora, no ha funcionado. ¿Por qué no? Porque, tal y como se ha llevado a cabo en las dos últimas décadas, el QE de hecho no aumenta la oferta de dinero en circulación. Simplemente limpia los balances contables tóxicos de los bancos. Un verdadero ‘lanzamiento desde un helicóptero’ que pone el dinero en los bolsillos de los consumidores y los negocios, todavía no se ha probado. ¿Por qué no? Otra buena pregunta…
Cuando Ben Bernanke dio su famoso discurso del ‘dinero helicóptero’ a los japoneses en 2002, aún no era director de la Reserva Federal. Entonces dijo que el Gobierno fácilmente podía revertir una deflación, sólo mediante la impresión de dinero para luego dejarlo caer desde helicópteros. «El Gobierno de los Estados Unidos tiene una tecnología, llamada imprenta (o, hoy en día, su equivalente electrónico)», dijo, «que le permite producir tantos dólares como desee por prácticamente ningún costo». Más adelante en el discurso habló sobre «un recorte de impuestos financiado con dinero», del que dijo era «esencialmente el equivalente al famoso ‘lanzamiento de dinero desde un helicóptero’ de Milton Friedman». La deflación podía ser curada, dijo el profesor Friedman, simplemente dejando caer dinero desde helicópteros.
La moneda del billón de dólares representa en realidad uno de los principios más importantes de la prosperidad popular jamás concebidos: la creación del dinero por los gobiernos soberanos, libre de deuda.
La semana pasada en The Daily Show, Jon Stewart caracterizó a la propuesta de que la Casa Blanca evitara el techo de la deuda mediante la acuñación de una moneda de un billón de dólares como un intento de «hablar basura».
El economista y columnista del New York Times Paul Krugman respondió con una crítica entrada de blog, acusando a Stuart de «falta de profesionalismo» por no tomar en serio a la moneda de un billón de dólares. Sin embargo, el mismo Krugman había llamado ‘tonta’ a la idea. Él pensó que era un poco menos tonto, y menos peligroso, que jugar con el techo de la deuda, lo que de por sí era un grillete inconstitucional sobre la facultad del Tesoro de pagar las deudas ya contraídas por el Congreso.
Publicado el 7 de diciembre de 2012 por Ellen Brown
El Royal Bank of Scotland (RBS) y el Bank of Scotland, han sido los pilares de la economía y cultura de Escocia por más de tres siglos. Así que cuando el RBS fue nacionalizado por el gobierno del Reino Unido con sede en Londres tras la crisis bancaria de 2008, y el Bank of Scotland fue adquirido por el Lloyds Bank con sede en Londres, fue un shock para los escoceses. Ya no eran dueños de sus bancos más antiguos y venerables.
Otro evento sorpresivo, fue el triunfo del Scottish National Party (SNP) en las elecciones parlamentarias del 2011. Escocia sigue siendo parte del Reino Unido, pero ha tenido su propio parlamento desde 1999, algo parecido a los estados de los Estados Unidos. El SNP se ha reunido en torno a la petición de independencia del Reino Unido desde su fundación en 1934, pero fue un partido minoritario hasta la victoria de 2011, que le dio la mayoría absoluta en el Parlamento escocés.
Publicado el 8 de noviembre de 2012 por Ellen Brown
En la edición de 2012 de Occupy Money, publicado la semana pasada, la profesora Margrit Kennedy señala que un pasmoso 35% a 40% de todo lo que compramos va a los intereses. Estos intereses van a banqueros, financistas y tenedores de bonos, que se llevan una tajada del 35% al 40% de nuestro PIB. Esto ayuda a explicar cómo la riqueza es transferida sistemáticamente desde Main Street a Wall Street. Los ricos se hacen progresivamente más ricos a costa de los pobres, no sólo por la ‘avaricia de Wall Street’, sino debido a las inexorables matemáticas de nuestro sistema bancario privado.
Este tributo oculto a los bancos aparece como una sorpresa para la mayoría de las personas, que piensan que si pagan sus cuentas de tarjetas de crédito a tiempo y no toman préstamos, no están pagando intereses. Esto, dice la doctora Kennedy, no es cierto. Comerciantes, proveedores, mayoristas y minoristas en toda la cadena de producción, dependen del crédito para pagar sus cuentas. Tienen que pagar mano de obra y materiales antes de obtener un producto para vender, y antes de que el comprador final pague por aquel 90 días después. Cada proveedor en la cadena añade intereses a sus costos de producción, que se transfieren al consumidor final. La doctora Kennedy resalta cargos por intereses que van desde el 12% para la recolección de basura, un 38% por agua potable, hasta un 77% por arrendamientos en la vivienda pública en su país natal, Alemania.
En algún momento, llamar a los grandes bancos multinacionales un ‘cartel’, haría que a usted le catalogaran de teórico de la conspiración. Hoy en día, los grandes bancos están siendo llamados así e incluso algo peor, no sólo en los grandes medios de comunicación, sino en documentos judiciales destinados a sustentar las denuncias como hechos. Los cargos incluyen chantaje (crimen organizado de acuerdo a la Ley de Organizaciones Corruptas Influenciadas por Organizaciones Delictivas — U.S. Racketeer Influenced and Corrupt Organizations o RICO por sus siglas en inglés), violaciones de leyes antimonopolio, fraude electrónico, manipulación de licitaciones y fijación de precios. Los cargos condenatorios ya han sido probados y los daños más graves y sus sanciones estudiados. La teoría de la conspiración se ha convertido en un hecho corroborado.
El viernes 29 de junio la canciller alemana Angela Merkel accedió a los cambios hacia un fondo permanente de rescate para la eurozona «antes de que la tinta se secara», como lo señalaron sus críticos. Además de aliviar las condiciones en que los rescates se dan, las concesiones incluyeron un acuerdo en el que los fondos destinados a los gobiernos endeudados podrían ser canalizados directamente a los bancos en problemas.
Tres décadas atrás Finlandia tiene un sistema educativo que va mal, miran a su alrededor y dicen: “¿qué vamos a hacer al respecto?, tenemos que replantear todo”.
Cenk Uygur y Ana Kasparian hablan sobre el revolucionario sistema educativo que Finlandia ha establecido y el resultado de aquel en la educación de sus niños.
Alguna vez la oveja negra de las altas finanzas, los bancos de carácter público pueden tranquilizar a los depositantes sobre la seguridad de sus ahorros, y pueden ayudar a mantener un enfoque en la inversión productiva en un mundo en el que la regulación financiera eficaz sigue siendo más una aspiración que una realidad.
La banca pública es un concepto relativamente desconocido en los Estados Unidos. Sólo un estado —Dakota del Norte— posee su propio banco. Dakota del Norte es también el único estado que evadió la crisis crediticia de 2008, luciendo desde entonces un superávit presupuestal todos los años; pero los escépticos descartan esto como casualidad u otros factores. La percepción común es que los burócratas son malos empresarios. Para determinar si los bancos públicos son activos o pasivos, tenemos que mirar más lejos.
Para el final del siglo XX, la ciencia había llegado de nuevo a una etapa de desarrollo donde la abundancia para todos parecía estar al alcance. Buckminster Fuller dijo en 1980:
Hemos sido bendecidos con tecnología que hubiera sido indescriptible para nuestros ancestros. Tenemos los recursos y el conocimiento para alimentar a todos, vestir a todos y dar a cada persona en la Tierra una oportunidad. Ahora sabemos lo que nunca antes hubiéramos podido saber: que ahora existe la posibilidad de que toda la humanidad viva dignamente en este planeta. Ya sea la Utopía o el Armagedón, será una carrera de relevos con un resultado incierto hasta el último momento.
Extracto de Telaraña de Deuda, Capítulo 35, Pasando de la Escasez a la Abundancia Tecnicolor, p. 377