Escenas domésticas: Cuando el lavaplatos se friega..
Tomado de “El Blogotazo“.
Eso fue lo que me sucedió. Después de unos días sin ocuparme de su manutención el lavaplatos comenzó a lucir como un criadero de truchas. En el agua apozada nadaban los sedimentos que en noches anteriores se habían adherido con sus propios tentáculos invisibles a vasijas, ollas y platos, formando una sentina informe y multicolor.
Los canelones del miércoles buceaban sin pudor junto a las lentejas del lunes. Las migas del pan tostado del martes hacían nado sincronizado al lado del cilantro que aderezó la sopa del jueves. El líquido sobre la base de zinc se movía, atrapado torpe y perezoso, como quien no sabe ni a dónde irse a morir en silencio. Era repugnante.
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