Usted de todos los políticos colombianos no hace uno. Ambiciosos del poder que se las dan de servidores públicos cuando en realidad son aprovechadores públicos, van detrás de los puestos con la única aspiración de subir en la jerarquía burocrática.
¿Qué opina de los precandidatos presidenciales?
Cómo pretende esta gentucita tener el descaro de pensar que pueden dirigir el destino de 44 millones de personas. ¿Quiénes son ellos? ¿Qué han hecho sino subir en la escalera de la burocracia?
Max Keiser en el show de la BBC The Oracle, el 9 de enero de 2009.
La conexión “kármica” entre las pirámides en Colombia, el Modelo Ponzi de Bernard Maddoff e Islandia.
Unas pocas semanas después, la BBC retiraba a Max Keiser y su show, en mí opinión, presumiblemente, por decir la verdad en estos tiempos de mentira económica global.
Nuestro método es novedoso en Colombia y copia el sistema Americano de construcción en fábrica e instalación en terreno. Ajustando las vigas, amarres y ventanales a lo acordado previamente en el diseño deseado por el comprador.
Dadas estas cualidades, podemos hacer la estructura interior y despacharla para su instalación a cualquier parte del País.
Colombia es un país de juristas. En mi juventud, cuando yo también seguía la carrera de derecho, nos pasábamos las horas de clase metidos en los billares del centro de Bogotá. Los billares eran entonces, y supongo que lo siguensiendo, un imán irresistible para los estudiantes de derecho. No para los de medicina, digamos, ni para los de ingeniería o arquitectura: para los de derecho, todas las universidades confundidas: el Externado, el Rosario, la Nacional, la Javeriana. Y en torno a las mesas verdes de los billares del centro, en el aire espeso de humo de tabaco, se podía ver, entre jugadores y mirones curiosos, un verdadero banco de alevines de juristas que hoy son ministros o parlamentarios, o están presos. Sólo mucho más tarde vine a comprender la razón de ese atractivo del billar, al parecer inexplicable, para los aprendices de leyes: es que en esas largas mesas verdes se aprendía a hacer carambolas, a veces a tres bandas.
El ebanista relata que cuando preguntó por la orden judicial, el doctor Escobar replicó que como magistrado estaba dando la orden verbal de decomiso y le ordenó a uno de los escoltas que fuera a contratar un camión para llevarse la máquina. El chofer del camión contratado, su ayudante, los escoltas y el conductor del carro oficial asignado al magistrado subieron la máquina al camión y se la llevaron a un garaje del apartamento de Escobar. El carpintero asegura que les suplicó que no lo dejaran sin su herramienta de trabajo.
That was Paolo’s philosophical response whenever he was told repeatedly “It’s just a big, wet desert out there” in reference to his plans of establishing a self-sufficient society in a seemingly hazardous environment. The “big wet desert” was his land of choice, situated in Columbia, for an eco-friendly society which was inspired by, and aims to solve, overpopulation by creating liveable habitats in the most unlikely of places. “They always put social experiments in the easiest, most fertile places. We wanted the hardest place. We figured if we could do it here, we could do it anywhere.”.
It may seem over ambitious to create a self sustaining society in a desert environment, with no electricity and with no funding at all – but it was a dream Paolo had. He dreamed of establishing a village that would be a niche of peace and inspiration for its surrounding world of conflict. His philosophy was that imported solutions also import their problems and dependencies, so the choice to build the society, completely from the ground up, was made.
Hay 1.294 casos detectados de campesinos que son suplantados por juristas, vecinos o intermediarios para cobrar los subsidios que reparte Acción Social y de estos ya hay 546 casos judicializados.
Cifras extraoficiales indican que esta mafia se ha apropiado de cerca de 17 mil millones de pesos. Las zonas con mayor número de fraudes son, en su orden, Magdalena, Antioquia, Bogotá y Valle.
El día en que me enteré de los negocios de los hijos del Presidente, supe que, con el pretexto de fomentar la cultura ciudadana y proteger el medio ambiente, salió una ley que prohíbe a los pobres acercarse a la basura: castiga con comparendos a quienes hurguen en las canecas o recojan desperdicios en “medios no aptos ni adecuados”.