Más abajo, la reseña tomada del canal de edu1954 en “el tubo”. Pero antes, unas palabritas.
En mí vida anterior estudié a la Organización Mundial del Comercio (OMC o WTO) y, hubo dos cosas que me dejaron “mal”: Los subsidios y el dumping.
El cuento de la teoría del embudo en la relaciones comerciales de los países: “Lo ancho para mí y lo estrecho para ti”, no es resentimiento barato. Es así y punto.
En el documental “The Yes Men“, el momento estelar es bastante gráfico, al mostarnos que es lo que se traen bajo sus trajes los negociadores encorbatados.
La página www.gatt.org, más que una parodia es una cruda realidad, con humor si, pero no por eso menos dolorosa para millones de personas en éste planeta.
Sin más, el comienzo del documental y abajo su reseña.
Los Yes Men son un grupo de activistas que practican lo que ellos llaman “Corrección de identidad”. Pretenden ser personas poderosas y portavoces de organizaciones prominentes, aceptando las invitaciones recibidas en sus páginas web para aparecer en conferencias y programas de televisión; luego usan su autoridad recientemente adquirida para expresar la idea de que las corporaciones y organizaciones gubernamentales a menudo actúan en modos deshumanizantes hacia el público en general.
Su método usualmente es la sátira: haciéndose pasar por portavoces corporativos o del gobierno, suelen hacer comentarios chocantes y denigrantes sobre los trabajadores y consumidores, sólo para descubrir que, en vez de causar sorpresa o enojo, su broma es recibida con entusiasmo o de forma indiferente por su audiencia.
Los Yes Men han pretendido ser portavoces de organizaciones tales como la OMC, McDonald’s, Dow Chemical, entre otras. http://www.theyesmen.org/
Manda Bala, la película que “no se puede ver en Brasil”.
Cuando el rico le roba al pobre, el pobre le roba al rico. En medio están, por supuesto, las víctimas inocentes. Este documental de Jason Kohn denuncia descarnadamente el crimen en Brasil, particularmente en la metrópolis de Sao Paulo, donde algunos roban con balas y otros con plumas.
Un próspero empresario, un cirujano estético y un político corrupto exponen sus puntos de vista para dar este sobrecogedor panorama de la realidad brasileña, que bien podría aplicarse a otros países. Haciendo uso de subtítulos en algunos segmentos y de intérpretes en otros, el director debutante examina la corrupción y la lucha de clases en la complicada sociedad de Sao Paulo, donde habitan 20 millones de personas, algunas muy ricas y muchas muy pobres.
Un criadero de ranas es realmente la pantalla para una gran operación de lavado de dinero, aunque su acaudalado administrador, Deniz, se niegue a admitir escándalo alguno. Y es que uno de los políticos más corruptos del país, basado en el estado de Pará, Jader Barbalho, es dueño de un periódico, una estación de radio y muchas otras empresas. Pero también estuvo a cargo de una importante fundación para estimular la economía de los sectores más pobres de la Amazonía.
Por otra parte, pese a que Brasil no es el país donde ocurren más secuestros en el mundo (antes están Colombia y México), pero son las armas que usan los pobres para superar sus penurias. Es más, da la impresión de que a los políticos les conviene mantener las cosas como están y estancar al país en ese círculo vicioso. Los secuestradores son implacables y crueles.
Uno de ellos, Magrinho, inmigrante del nordeste y habitante de una gran favela de Sao Paulo, descubrió que robar bancos no es tan rentable como secuestrar gente rica y pedir rescates a cambio. Si la familia no responde, le cortan un dedo al secuestrado. Si sigue sin responder, le cortan una oreja. Si no paga, lo matan.
Aquí entra a tallar el doctor Juarez Avelar, un cirujano que se ha venido a especializar en reponer los apéndices de las víctimas de los secuestros. Y así van apareciendo los testimonios de gente real, como el sr. M, quien tiene miedo de atravesar la ciudad cada día y por eso se compró un auto blindado, gran negocio en Sao Paulo.
Barbalho fue obligado a renunciar a sus cargos públicos para ser despojado de su inmunidad -en Brasil todos los políticos son inmunes- y juzgado por corrupción. Pero no pasó mucho tiempo en la cárcel y volvió al senado. Cuando el documental llega a él, por supuesto usa la demagogia para demostrar su inocencia, pero se niega a hablar del criadero de ranas. Sólo vemos a los comensales devorándolas fritas en un restaurante.
En ese sentido, una escena de una rana comiéndose a otra ilustra el canibalismo moral de esta sociedad. Lo que muestra Manda Bala es impresionante: la problemática brasileña no parece tener solución, por donde se la mire. El documental fue exhibido en el Festival de Sundance, donde ganó el premio a la Mejor Dirección de Fotografía y el premio del Gran Jurado. Muy merecidos, sin duda.
En 2009, tratando de estar más o menos a la par con los últimos acontecimientos. Complicado para una sola persona. Además en 2009 tengo que “hacer algo con mí vida”. En fin, vamos a ver.
Ford, General Motors (de ahora en adelante GM) y Chrysler.
¿Que diría (el antisemita) Henry Ford, inventor de la producción en cadena, padre de los automóviles Ford, de lo que está pasando desde finales de 2008 con el sector automotriz? ¿Qué diría el padre de los buenos salarios y del “weekend”, para que sus trabajdores pudieran comprar carros (que ellos producían) y salir a pasear por carretera con sus familias los fines de semana?.
Yo creo que éste señor no diría nada y se (re)moriría de un infarto.
¿Por qué los contribuyentes y sus impuestos tendrían que salvar a tres empresas que no tienen a la innovación como su credo, que durante décadas vivieron amparadas de las cuotas (restricciones) a los carros importados de Japón y de los altos aranceles?
Y no, la culpa no es de los trabajadores de ninguna de éstas empresas. Gente honrada que se parte el hombro todos los días. La culpa no es de sus sindicatos tampoco. La culpa es de los codiciosos y egoístas accionistas de estas empresas. Y también de sus directivos, con sus bonos inmorales de millones de dólares. Que no se vengan a rasgar ahora las vestiduras diciendo que sólo van a cobrar un dólar de sueldo al año. ¡No!
Y que no hagan que todos los trabajadores de Estados Unidos se maten entre ellos cual pirañas, al tratar de ubicar la culpa en los beneficios de los trabajadores del sector automotriz, a los que ahora les quieren hacer renunciar.
Lo que está en juego aquí es aún más grande. Es la suerte de la clase media de los Estados Unidos, la que hizo grande a ese país. No se puede aceptar la tesis de: “¡Si yo estoy mal, nadie puede estar bien!”, que le quieren vender a los trabajadores. Aceptar esa tesis es darle la bienvenida al feudalismo, en el que sólo hay dos clases, luego de la destrucción de la clase media: Señores y siervos.
Repito, aquí los culpables son los accionistas y los directivos, por su desidia, por su indolencia, por su avaricia, por no innovar, por su desfachatez, por su sinverguenzería.
Al menos los 3 presidentes (CEO’s) de éstas tres empresas automotrices tuvieron que ir al Congreso a dar explicaciones y a decir qué iban a hacer con la plata que les dieron (que se las dió fue el Ejecutivo al final del día), cosa que no hicieron los bandidos de los bancos, porque ellos están por encima de cualquier ley. ¡Ah si! Lo que pasa es que la mafia de los bancos tiene al Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson (expresidente del -infame- Goldman Sachs) en la palma de su mano.
Pero no siento ninguna simpatía por los CEO’s automotrices tampoco, que fueron a la primera audiencia en el Congreso en sus jets privados y luego al menos fueron manejando desde sus oficinas para la segunda. Ni por eso.
Y volviendo a los bancos y a la “descaradez”, ¿cómo es posible que al brazo financiero (¿”armado”?) de GM: GMAC, le permitan convertirse en un banco comercial, sólo para recibir una parte de la repartija del salvamento a los bancos? ¿Han escuchado o escucharán de alguien con una cuenta de ahorros en GMAC?.
Eso sólo demuestra la codicia y promiscuidad del “capitalismo de bandido” que practican éstas grandes corporaciones. Es como quien va construyendo una casa por partes y en el primer piso monta una panadería, en el segundo una discoteca y en el tercero una casa de lenocinio. El que construye éste edificio al menos lo hace “de frente”. En cambio, estos “tipos” lo van haciendo en las madrugadas de los lunes.
En los buenos momentos le “hacían pistola” a todo el mundo y en los malos, enternecen la cara y llegan con un volumen de “El Capital” de Marx debajo del brazo a pedir ayuda.
¿Alguien me puede hablar de algo más ridículo que “El Zar de los carros”, que es lo que están proponiendo ahora? ¿Y luego qué? ¿El gobierno de los Zares? ¿El “Zar de la hamburguesas”, el “de las papas”, el “de la yuca”, “el del porno“?
Mención honorífica (¿horrorífica?) para Hyundai que, le embute un carro con la promesa de que si usted en el siguiente año pierde su fuente de ingreso (i.e. lo echan del trabajo), se los puede devolver. ¡Eso si es ser humanitario! ¿Usted quépreferiría en tiempos de crisis, comer o comprarse un Hyundai?
Y saber que Ken Lay está viviendo en Paraguay…….lo más posible es que no tenga tratado de extradición con Estados Unidos. Tocaría averiguar. En fin. “La ley es la ley”. Eso parece decir Ken (Lay).
Más adelante debe salir un documental producido por Max Keiser en el que nos cuente en qué anda Ken Lay en Paraguay.
El título del documental reafirma el significado de la expresión “viveza criolla”, aunque en este caso se trate de “respetables” gerentes, presidentes del directorio, contadores y muy bien pagados asesores. El célebre actor Peter Coyote es el narrador de esta escabrosa historia que denuncia a personajes como Kenneth Lay, Andrew Falstow, Jeffrey Skilling y Lou Pai: criminales de cuello blanco.
En menos de un año, Enron, el orgullo del empresariado estadounidense, pasó de ser la séptima companía más grande del país a la bancarrota. Veinte mil empleados fueron despedidos sin indemnización y algunos se suicidaron, mientras los grandes jefes tenían las arcas vacías pero los bolsillos llenos y la liberalización del mercado de la electricidad llevó al estado de California a la oscuridad.
…..el mismo año que el atentado del 9/11, resulta desconcertante ver y escuchar al presidente George W. Bush referirse -previamente al escándalo- a los empresarios de Enron como “unos grandes tipos”. Pensar que Ken Lay estuvo a punto de ser nombrado secretario de energìa del gabinete de Bush… edu1954
Título Original: Maxed Out: Hard Times, Easy Credit and the Era of Predatory Lenders
James D. Scurlock, 2006, USA
86 min., Documental
http://www.maxedoutmovie.com/
El documental pone de relieve la cantidad de problemas económicos de las familias estadounidenses derivadas del uso excesivo de las tarjetas de crédito.
Conduciéndonos dentro de la deuda “al estilo Americano”, donde todo parece estar bien mientras se pague el mínimo mensual a tiempo, Maxed Out nos muestra cómo funciona en realidad la moderna industria financiera, explica la verdadera definición de “cliente predilecto” y por qué los pobres se están empobreciendo y los ricos enriqueciendo… edu1954