George Dennis Carlin (Nueva York, 12 de mayo de 1937 – Santa Monica, 22 de junio de 2008) fue un cómico de Stand-up Comedy, actor y figura de la contracultura.
En este extracto nos cuenta qué piensa del sistema democrático y nos da las razones por las que prefiere no votar.
Usted de todos los políticos colombianos no hace uno. Ambiciosos del poder que se las dan de servidores públicos cuando en realidad son aprovechadores públicos, van detrás de los puestos con la única aspiración de subir en la jerarquía burocrática.
¿Qué opina de los precandidatos presidenciales?
Cómo pretende esta gentucita tener el descaro de pensar que pueden dirigir el destino de 44 millones de personas. ¿Quiénes son ellos? ¿Qué han hecho sino subir en la escalera de la burocracia?
Ésa es, sin duda, la última señal que nos faltaba para claramente establecer que el “fin del mundo” ya está aquí.
La polémica ex congresista Yidis Medina vuelve a ser noticia, y no precisamente por su proceso judicial, ya que en un mes abrirá su restaurante llamado “La Cocina de Yidis”.
El menú del sitio será alusivo al tema político, en donde los comensales podrán disfrutar de: “El plato del cohecho”, “La lengua en salsa de Piedad” y “El pollo López”, alusivo al ex presidente Alfonso López Michelsen, entre otros.
“La cocina de Yidis” tendrá capacidad para atender a 200 personas aproximadamente y estará ubicado en el exclusivo sector de la zona T de Bogotá.
Si un grupo de personas coge a un perro bravo y en público lo azuza, lo torea y le da muerte, ese ritual tiene castigo, risible pero castigo, bajo el código penal colombiano: “Multa de 20 a 60 días o trabajos en beneficio de la comunidad de 20 a 30 días”. La plaza de toros es un espacio donde la ley de maltrato animal no aplica, la tauromaquia por ser “arte” vive en un estado social de excepción.
La película describe el proceso de recuperación de empresas en Argentina por parte de los trabajadores. Una película de los canadienses Avis Lewis y Naomi Klein. Con voluntad “subversiva” y “de emocionar” gracias a “una historia humana” en los antípodas del reality show, Klein y Lewis pretenden que La toma dé “un giro de 180 grados al debate sobre la globalización”. ¿Cómo? “Presentando alternativas” a una problemática, la de la fuga de capitales y la deslocalización de empresas, capaz de “arrasar un país fronterizo entre el primer y el tercer mundo como Argentina pero que amenaza por igual a Barcelona, Toronto y Caracas”. Lewis admite que se han ocupado fábricas en otros lugares y momentos de la historia, pero destaca del caso argentino “un énfasis nuevo en la democracia de base asamblearia” y el ejemplo de una lucha obrera que sustituye “la tradición de la huelga” por la “insistencia en el derecho y la necesidad de trabajar con dignidad”. Klein puntualiza: “Si en los años 70 la ocupación de fábricas fue fruto de una ideología que iba de la cabeza a los pies, hoy se ha invertido el proceso y la política nace y crece en acciones como la de ocupar no sólo una fábrica, sino una casa, un centro social o –tomados de internet– un programa de software libre o una canción”.
Manda Bala, la película que “no se puede ver en Brasil”.
Cuando el rico le roba al pobre, el pobre le roba al rico. En medio están, por supuesto, las víctimas inocentes. Este documental de Jason Kohn denuncia descarnadamente el crimen en Brasil, particularmente en la metrópolis de Sao Paulo, donde algunos roban con balas y otros con plumas.
Un próspero empresario, un cirujano estético y un político corrupto exponen sus puntos de vista para dar este sobrecogedor panorama de la realidad brasileña, que bien podría aplicarse a otros países. Haciendo uso de subtítulos en algunos segmentos y de intérpretes en otros, el director debutante examina la corrupción y la lucha de clases en la complicada sociedad de Sao Paulo, donde habitan 20 millones de personas, algunas muy ricas y muchas muy pobres.
Un criadero de ranas es realmente la pantalla para una gran operación de lavado de dinero, aunque su acaudalado administrador, Deniz, se niegue a admitir escándalo alguno. Y es que uno de los políticos más corruptos del país, basado en el estado de Pará, Jader Barbalho, es dueño de un periódico, una estación de radio y muchas otras empresas. Pero también estuvo a cargo de una importante fundación para estimular la economía de los sectores más pobres de la Amazonía.
Por otra parte, pese a que Brasil no es el país donde ocurren más secuestros en el mundo (antes están Colombia y México), pero son las armas que usan los pobres para superar sus penurias. Es más, da la impresión de que a los políticos les conviene mantener las cosas como están y estancar al país en ese círculo vicioso. Los secuestradores son implacables y crueles.
Uno de ellos, Magrinho, inmigrante del nordeste y habitante de una gran favela de Sao Paulo, descubrió que robar bancos no es tan rentable como secuestrar gente rica y pedir rescates a cambio. Si la familia no responde, le cortan un dedo al secuestrado. Si sigue sin responder, le cortan una oreja. Si no paga, lo matan.
Aquí entra a tallar el doctor Juarez Avelar, un cirujano que se ha venido a especializar en reponer los apéndices de las víctimas de los secuestros. Y así van apareciendo los testimonios de gente real, como el sr. M, quien tiene miedo de atravesar la ciudad cada día y por eso se compró un auto blindado, gran negocio en Sao Paulo.
Barbalho fue obligado a renunciar a sus cargos públicos para ser despojado de su inmunidad -en Brasil todos los políticos son inmunes- y juzgado por corrupción. Pero no pasó mucho tiempo en la cárcel y volvió al senado. Cuando el documental llega a él, por supuesto usa la demagogia para demostrar su inocencia, pero se niega a hablar del criadero de ranas. Sólo vemos a los comensales devorándolas fritas en un restaurante.
En ese sentido, una escena de una rana comiéndose a otra ilustra el canibalismo moral de esta sociedad. Lo que muestra Manda Bala es impresionante: la problemática brasileña no parece tener solución, por donde se la mire. El documental fue exhibido en el Festival de Sundance, donde ganó el premio a la Mejor Dirección de Fotografía y el premio del Gran Jurado. Muy merecidos, sin duda.