Publicado el 12 de noviembre de 2011 por Ellen Brown
Henry Ford dijo, «Está bien que la gente de la nación no entienda nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo hicieran, creo que habría una revolución antes de mañana en la mañana».
Estamos empezando a entender, y Ocupa Wall Street parece el principio de la revolución.
Ellen H. Brown habla de su libro Telaraña de Deuda, de cómo el dinero es creado por los bancos a través del engaño, y de cómo podemos tener un mejor sistema monetario.
Si el Gobierno de Gadafi cae, será interesante observar si el nuevo banco central se une al Banco de Pagos Internacionales (BPI), si la industria petrolera nacionalizada será vendida a los inversionistas, y si la educación y el servicio de salud seguirán siendo gratuitos.
Varios autores han señalado el hecho curioso de que los rebeldes libios se tomaron un receso de su rebelión de marzo para crear su propio banco central, esto antes de que siquiera tuvieran un Gobierno. Robert Wenzel escribió en el Economic Policy Journal:
Jefferson sostuvo que las Constituciones podían ser modificadas. Le escribió a Samuel Kercheval en 1816:
Algunos hombres miran a las Constituciones con reverencia mojigata, y las consideran como al Arca de la Alianza, demasiado sagrada para ser tocada. Les atribuyen a los hombres de la época precedente una sabiduría más que humana, y suponen que lo que ellos hicieron está más allá de la enmienda. [...] Las leyes y las instituciones deben ir de la mano con el progreso de la mente humana. [...] Mientras este se hace más avanzado, más ilustrado, mientras se hacen nuevos descubrimientos, las instituciones deben avanzar también, para mantenerse al paso de los tiempos. [...] También podemos exigir que un hombre use todavía el abrigo que le quedaba cuando era un niño; mientras la sociedad civilizada permanece por siempre en el marco del régimen de sus bárbaros ancestros.
Extracto tomado de Web of Debt, de Ellen Brown, p. 76.