Por: FERNANDO AUGUSTO RAMIREZ GUERRERO*
Pese a la confirmación del último Director del DAS de la administración Uribe Vélez II, al nombramiento de una beneficiaria espuria de Agro Ingreso Seguro como directora de PROEXPORT, al de una persona lejana al sistema educativo como Ministra de Educación, a la designación de uribito como embajador ante el gobierno italiano…pese… pese, pese a tantas cosas el balance de los treinta primeros días de la administración Santos Calderón ha generado unas muy positivas expectativas, respecto del aire de democratización de la vida ciudadana, que hoy en día respiramos.
Sí, es cierto, la plutocracia sigue en el poder; pero el narcotráfico comienza a perder terreno político, los ministros son Ministros y no auxiliares de servicios generales; los proyectos de ley pintan con la ideología del Partido Liberal que combatió la hegemonía conservadora y logro profundas reformas constitucionales en 1910 y 1936; las propuestas del Polo, del Partido Liberal y del Partido Verde son admitidas y no tachadas de proyectos de las “far”. Chaves ahora si “chave” lo que Santos sabe, y Correa sabe que los computadores de “Raúl Reyes” están hechos del material con que fabrican las cajas negras de los aviones.
Durante más de mes y medio tirios y troyanos aceptaron que difícilmente se podía encontrar en el hemisferio un haz de candidatos del nivel de los seis que superaron el umbral del 4% para la reposición de votos. Ahora, el presidente en ejercicio se rodea de dos de ellos, junto con sus congresistas y el pueblo que los apoyó; así como de ex candidatos presidenciales de contiendas electorales pretéritas.
Pero lo mejor de los mundos estriba en el hecho de que la oposición tiene dificultades para oponerse, y los uribistas pura sangre lo llaman “traidor” y la verdad, que si lo es. Santos Calderón traiciono a más de nueve millones de colombianos que creyeron que el “todo vale” podía seguir imperando, y ahora se está apoyando en más de veinte millones de ciudadanos que creían que Colombia sí podía amanecer el 8 de agosto del 2010 sin Uribe Vélez III.
No podemos echar campanas al aire, pero si podemos escribir sin temor de ser tachados de aliados de las “far”, muchos temores asaltan nuestro corazón sexagenario que ha sentido como propio el dolor de las viudas y huérfanos de una violencia permanente de más de sesenta y cuatro años. Todavía la metralla y los cañones del Palacio de Justicia, y de los campos y ciudades de Colombia no se alejan de los oídos de millones de colombianos, y sabemos de lo que es capaz el narcotráfico, por mantener su señorío, tanto en los campos de Colombia, como en las rutas de la droga por todo el mundo.
No se pueden olvidar los falsos positivos, ni las frases de la hija del director del SENA, en la cresta de la campaña electoral: “Por eso, al verlo mentir y convencer tan patéticamente en una rueda de prensa, me propuse a mí misma nunca promover que este país fuera gobernado por gentes tan mezquinas y cínicas cómo él”; tantas cosas no se pueden olvidar, como lo recordara Vladdo, y todo aquello que se dijo del exchucky en tiempos de campaña, pero de las malas pasiones sólo surge la muerte, y es mejor forjar nuevas ilusiones, sin lanzar sahumerio.
Sólo la vida!, entonemos un canto a la vida, sin bajar la guardia contra la corrupción en todas sus formas; no es la revolución, pero si es la esperanza de que “familias en acción” se conviertan en un ayer, y el pleno empleo en el presente; que la tierra sea para el que la trabaja, y no para el particular que la expropia a “sangre y fuego”; que el Ejercito, el DAS y la Policía entreguen la lista de todos los guerrilleros, paramilitares y delincuentes comunes muertos en la última década; ojalá este sueño, este bello sueño, no se troque en una terrible pesadilla; y que “enterrar y callar” no sea sino el título de un libro.
*Constituyente de la fundación democracia y libertad, abogado constitucionalista. fargo1949@gmail.com